El RGPD asusta por su nombre, pero para una PYME se resume en un puñado de documentos y rutinas bien hechos.
1. Registro de actividades de tratamiento
El inventario de qué datos tratas, para qué y con qué base legal. Es la base de todo lo demás.
2. Cláusulas y políticas
Política de privacidad web, aviso a clientes y, si tienes plantilla, información a empleados.
3. Contratos de encargado
Con proveedores que tratan datos por ti: gestoría, hosting, nóminas, herramientas en la nube.
4. Medidas de seguridad y protocolo de brechas
Cómo proteges los datos y qué harías ante una brecha: quién decide, cómo se comunica y en qué plazo.
Si además gestionas plantilla, el control horario también trata datos: podemos llevarlo todo junto. Ver protección de datos.
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